Japanese-Argentine
couple win World Tango Championships
Chizuko
Kuwamoto and Diego Ortega
Reuter
BUENOS AIRES
A Japanese-Argentine couple won the stage
dancing division of the Eighth World Tango
Championships held Tuesday in Buenos Aires.
The achievement by Japanese dancer Chizuko
Kuwamoto and Diego Ortega from Argentina
follows the victory in last year’s
contest by Japanese married couple Hiroshi
and Kyoko Yamao in the salon dancing category.
In
this year’s competition, in which
405 pairs from 18 countries took part,
another Japanese dancer, Naoko Tsutsumizaki,
and her Argentine partner, Cristian
Lopez, came in third in both stage and
salon dancing. Finals were held Monday
for the salon division and Tuesday for
the stage division. Kuwamoto and Ortega
currently live in Japan and teach tango
lessons and hold dance shows in Tokyo,
according to people close to the pair.
Un
evento que crece dentro y fuera del país
Visitaron el festival unos 100.000 extranjeros
by Gabriel Plaza
y Mauro Apicella
from la Nacion de Buenos Aires
El Festival de Tango
y el Mundial de Baile siguen creciendo en
cantidad de artistas y de público.
Según los datos oficiales, cerca
de 350.000 personas asistieron al Festival
y al Mundial en las últimas dos semanas,
según cifras del gobierno porteño.
Por la programación del festival
pasaron 550 artistas, que realizaron ciento
cincuenta espectáculos (de los cuales
trece fueron producciones propias del festival).
Mientras que en el campeonato mundial de
baile de Tango Salón y Tango Escenario
participaron 460 parejas de 21 países.
Una encuesta realizada
por el Ente de Turismo de la Ciudad estima
que este año 100.000 extranjeros
visitaron la ciudad por el Festival de Tango.
El 29,4% que llegó a la ciudad lo
hizo puntualmente motivado por el tango,
mientras que en 2008 lo hizo el 19% de los
extranjeros. Se estima que esos cien mil
visitantes dejaron un impacto de cien millones
de dólares de gasto en la ciudad,
confirmando aquello de que "el tango
es como la soja porteña".
El festival creció
en visibilidad fuera del país, entre
el público local, y llegó
este año incluso a nuevos sectores
alejados generacionalmente del tango. Lo
que se impone de alguna manera es la necesidad
de hacer crecer ciertas estructuras del
festival: espacios como el de la sede principal
quedaron demasiado chicos e incómodos
y se siguenextrañando aquellas milongas
multitudinarias en el Obelisco.
En términos
artísticos, la edición que
pasó dejó varias postales
para el recuerdo como la noche de homenaje
a Horacio Salgán, la emoción
final del campeonato de Tango Salón
y Escenario, la presencia de un artista
internacional como Rubén Blades cantando
"Pedro Navaja" versionado al tango,
las "tribus" jóvenes que
coparon la noche de los Tangos Ricoteros
y el tributo a un gran milonguero como Osvaldo
Zotto (muerto a principio de año)
y el reconocimiento a la gran María
Nieves, pareja durante muchos años
de Juan Carlos Copes.
Lo mejor. Las producciones
creadas especialmente para el festival aportan
novedad, experimentación y un riesgo
necesario para mostrar las distintas facetas
de la escena actual del tango. Otro logro
fue darles mayor espacio a los espectáculos
de danza y su desarrollo coreográfico.
Lo peor. El sistema
de reparto de entradas anticipadas sigue
siendo un tema por resolver. Muchas salas
aparecen con un alto porcentaje de butacas
desocupadas porque los asistentes deciden
no ir a último momento. El Punto
de Encuentro, a pesar de ser un edificio
art decó recuperado para la ciudad,
ofrecía muy poca capacidad.
Rescates. Así
como el festival abre su espacio a las nuevas
producciones, también mantiene en
paralelo su perfil histórico. Este
año se habló del estilo Salgán
(además, don Horacio se sentó
al piano en el escenario del teatro 25 de
Mayo) y también hubo rescates mediante
charlas y conciertos de artistas como Eduardo
Rovira.
Orientales. La presencia
de músicos y bailarines de Japón
crece de manera exponencial. Este año
algunas bailarinas se destacaron en los
campeonatos de baile. También se
lució la orquesta Aurora. Mientras
que los orientales, pero del Río
de la Plata también siguieron viniendo.
Este año se creó una orquesta
entre músicos argentinos y uruguayos
dirigida por Andrés Linetzky, con
repertorio de las dos orillas. Otro punto
alto fue el concierto de Luciano Supervielle
de Bajofondo.
Tango hoy. La nueva
generación ocupó un espacio
central en jornadas importantes, lo que
habla de la madurez en los artistas de la
actualidad como el caso del Chino Laborde
y Dipi Kvitko, la orquesta Rascasuelos que
dirige Patricio Bonfiglio, la presentación
de la típica de Ariel Ardit, la aparición
de revelaciones como Cucuza Castiello y
Marisa Vásquez, los electrónicos
y orquestales Otros Aires, y la dupla de
Tute y Lucero con sus tangos nuevos.
El futuro está
asegurado.
Se dice. Quizá por el frío
polar de este invierno, se volvió
a hablar de tener un festival en meses climáticamente
más benévolos y de recuperar
las grandes milongas cerca del Obelisco.
De hecho, por la gran demanda del público
este año en varias de las milongas
cerradas en Punto de Encuentro hubo que
cortar la calle Bartolomé Mitre y
sacar parlantes y pantalla a la calle para
bailar sobre el asfalto.
Los cruces. Este
año la sorpresa vino por el lado
de los cruces. Luis Borda con Rodolfo García
y Emilio del Guercio de Almendra; Rubén
Blades cantando junto a la orquesta de Leopoldo
Federico sus canciones emblemáticas
adaptadas a tangos y milongas, y el tributo
Tangos Ricoteros de la joven orquesta típica
Ciudad Baigón a las canciones de
los Redondos, que convocó a un público
que nunca se había acercado al festival
y generó un runrún interesante
en otros sectores del público y la
prensa.
El llamado de atención.
Durante su actuación, el Chino Laborde
mostró su actitud punk a pesar de
cantar tangos muy tradicionales y pidió
al Secretario de Cultura Hernán Lombardi
que vuelva a instituir el festival de tango
durante el verano. Acto seguido le dedicó
como recordatorio el tango "Cuando
me entrés a fallar".
Las milongas. El
ciclo de milongas programado durante la
semana del Mundial sirvió para ponerle
calor popular al Punto de Encuentro y reunió
a las mejores típicas del género
como la nueva Ojos de Tango y la tradicional
Orquesta Color Tango.
Campeones mundiales.
Los ganadores de Tango Salón fueron
Sebastián Ariel Jiménez y
María Inés Bogado de Buenos
Aires. En Tango Escenario se alzaron con
el título Diego Ortega y Chizuko
Kuwamoto de Colón y Tokio, respectivamente.